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Puffs funcionales y decorativos

Los puffs, conforme a nuestras necesidades, pueden ser funcionales, porque son útiles para realizar diferentes tareas, como ver televisión o usarlos en mesas bajas; o decorativos, por su nivel de adaptabilidad, diseños y colores.
Desde su forma original, el puff ha cambiado y evolucionado mucho con el transcurso del tiempo. Por lo que actualmente es posible hallar puffs de casi cualquier forma y de diferentes materiales.
Entre los más populares, podemos destacar el puff con forma de pera, confeccionado comúnmente con polipiel y rellenos con poliestireno expandido. Este modelo, ha sido pensado para poder apoyar la espalda y, de ese modo, brindar un descanso mejor.
También, encontramos el puff cubo que, al igual que el puff redondo o cilíndrico, ha sido creado básicamente  para decorar, pues posee una estructura mucho más rígida que el anterior.
Más allá de los modelos antes mencionados, existen otros mucho más elegantes y sofisticados, con diseños ideales para ser ubicados en salas y demás sitios de similar estilo.
Además, están los puff XL, cuyas grandes dimensiones permiten ser usados, al mismo tiempo, como asiento y como cama.
Así como hay muchas clases de puff, las mismas se pueden encontrar en muchos colores, con cualquier tipo de diseño y forma, para satisfacer todos los gustos, y también con motivos distintos, como deportivos, infantiles, etc.
En definitiva, los puff son complementos decorativos verdaderamente completos, que ofrecen comodidad y estilo para todo tipo de espacios.

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vctryblogger.blogspot.com

 

Un puff para cada estilo de hogar

Existen diferentes maneras para realizar la decoración de la casa, lo que nos permite crear una estancia en base a un cierto estado de ánimo y a un determinado nivel de relajación. Para ello, si lo que buscamos es crear un estilo moderno, nada mejor que escoger los puffs, los cuales le brindarán al ambiente un aspecto distinto, además de una forma relajante de distribuir los muebles en el hogar.
Al momento de comenzar a mirar los distintos tipos de puffs que existen, será necesario comenzar la búsqueda por aquellos que sabemos que va a encajar con la decoración de nuestra casa.
Lo primero en principal es decidir el tamaño de puff que queremos. La mayoría de los puffs están disponibles en diversos tamaños para distintas necesidades, sobre todo, en tamaño pequeño para los niños y regular para los adultos. En base a este elemento al que podríamos definir como básico, podemos de ese modo decidir acerca de lo que va a encajar mejor con el resto del mobiliario de nuestra habitación, por ejemplo. También, tendremos que definir cuál es el color que nuestro puff.
Lo bueno de los puffs es que pueden ser, a la vez, funcionales y decorativos. Funcionales, porque pueden ser usados para cualquier cosa, como por ejemplo mirar televisión, leer, emplearlos en mesas bajas, o inclusive para descansar los pies y relajarse. Al mismo tiempo, por sus diseños y colores, los puffs pueden ser decorativos, pues de acuerdo al estilo del espacio donde será ubicado, puede adquirirse el puff perfecto.
En fin, además de aportar una cuota de estilo a nuestro hogar, los puffs representan un mueble cómodo para sentarnos, para lanzarnos a leer o escuchar música, según nuestras preferencias.

Origen del puff

Hay puffs de diseños modernos, redondos, cuadrados, de estilo marroquí e incluso puffs para una decoración clásica, pues existe un puff para cada gusto en particular.
Vale decir que el puff supo inspirar a muchos diseñadores, y el confort que ofrece cautiva por igual a personas de diferentes generaciones, ya que puede ser utilizado como objeto de decoración para una habitación de adolescentes, o también como reposapiés para aquellos que poseen gustos más bien clásicos. De ahí que el puff se ajusta por igual a todos los gustos y necesidades.
No sólo podemos sentarnos de modo confortable en un puff, sino que además podemos colocar las piernas sobre él, para mantenerlas extendidas al mismo nivel que el sillón. Por lo general, suele estar recubierto por una tela similar a la del sofá, por lo que es fácil ubicarlo en salones de distintos estilos.
El puff es muy utilizado en la decoración oriental. El término puff es de origen árabe o turco, y designa un cojín carente de brazos y respaldo, que ha sido normalmente usado desde sus inicios en Oriente Medio y en el Magreb. Permite, por cierto, permanecer sentado de una manera mucho más cómoda, cerca del suelo, al comer de un único plato que es compartido con el resto de los invitados a la mesa.
A lo largo del siglo XIX, la decoración de las casas incorporó a los puffs, los cuales consistían en pequeños taburetes bajos, recubiertos por una tela para ocultar las patas. Pero no fue sino hasta finales de ese siglo cuando comenzó a tornarse más popular su uso.
La decoración moderna adoptó al puff como un instrumento de confort y gran estilo, aportando una nota de color y de personalidad al hogar.
Muchos diseñadores se inspiraron en el puff, al que le han dado las formas más diversas, algunas de ellas por demás singulares. 

Puff, un nuevo concepto de descanso

Los salones de los hogares abrieron sus puertas a conceptos nuevos de descanso en los que manda la anatomía de nuestro cuerpo. De modo que las líneas rígidas cedieron paso a materiales más flexibles. Así, lejos de las tradicionales sillas o sillones de comedor, ahora se ha implementado en la mayoría de los hogares el uso del puff, término de origen francés, que representa una especie de asiento blando sin patas ni respaldo. Este objeto, tan original como práctico, nos propone una nueva forma de relax, ya que resultan perfectos para sumergirse en la lectura, ver la televisión, o, tan sólo, relajarse cuanto se desee.
El puff más popular es aquél que posee forma de pera, aunque  también los hay más rígidos.
La gama de colores en la que los podemos encontrar es, por demás, diversa. Pudiéndose adaptar fácilmente a cualquier espacio, ya que sirven como complemento de color.
En fin, podría decirse que los puff  tienen todas las de ganar, pues son fáciles de lavar, extremadamente cómodos, ampliamente funcionales y se los puede encontrar en infinidad de formas, siendo los más populares los que tienen forma de pera, con respaldar, las almohadas gigantes, sin forma clara, y los cuadrados.

Tipos de relleno para puffs

Si necesitas rellenar un puff y no sabes con qué hacerlo, es bueno que sepas que las perlas de poliestireno expandido (EPS) de alta recuperación, también conocidas como hielo seco, porex, pliexpan, corchopan, etc, es, sin dudas, el material que más se adapta al cuerpo, asegurando, a su vez, el máximo confort.
Incluso, hay algunas marcas de perlas de EPS que cuentan con un tratamiento autoextinguible contra el fuego, es decir, que no propagan el fuego, apagándose por sí solas al detenerse la fuente de calor. Por lo cual, es bueno consultar acerca de este punto antes de comprar el relleno para puff, pues de lo contrario pueden ser muy  inflamables.
Al mismo tiempo, se consiguen en el mercado ciertos rellenos para puff  antibacteriano, lo que impide la aparición y formación de hongos, bacterias, ácaros y cualquier clase de microorganismos, además de insectos o pequeños animales. Esto es  algo que también es interesante consultar, previo a la realización de la compra, pues así te asegurarás de mantener tu puff libre de elementos indeseables.
Los puffs, además pueden rellenarse con otros materiales, como por ejemplo tiras de papel o espumas de poliuretano reciclado, que suelen reemplazar al clásico relleno de perlas de EPS. En el caso de optar por el relleno de tiras de papel, es preciso tener en cuenta que, si el puff es sometido a un uso habitual, habrá que renovarlas cada aproximadamente dos meses.
Al mismo tiempo, los trozos de espuma de poliuretano representan una opción duradera aunque son costosas, incrementan el peso del  puff y, a diferencia de las perlas EPS, no disponen de la misma capacidad de adaptación anatómica, por lo que el puff no resultará muy cómodo.
También, está la opción de rellenar el puff con perlas de poliestireno expandido (EPS) reciclado, las cuales si bien son más baratas, se degradan más rápido, de modo que el puff necesitará ser rellenado más seguido.
Para obtener el mayor confort, cada puff debe ser rellenado hasta un 50% o 60% de su capacidad. Aunque esto depende específicamente de las preferencias de cada persona y el uso que se le vaya a dar al puf, al margen del tipo y modelo de puff que se trate.

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