Los salones de los hogares abrieron sus puertas a conceptos nuevos de descanso en los que manda la anatomía de nuestro cuerpo. De modo que las líneas rígidas cedieron paso a materiales más flexibles. Así, lejos de las tradicionales sillas o sillones de comedor, ahora se ha implementado en la mayoría de los hogares el uso del puff, término de origen francés, que representa una especie de asiento blando sin patas ni respaldo. Este objeto, tan original como práctico, nos propone una nueva forma de relax, ya que resultan perfectos para sumergirse en la lectura, ver la televisión, o, tan sólo, relajarse cuanto se desee.
El puff más popular es aquél que posee forma de pera, aunque  también los hay más rígidos.
La gama de colores en la que los podemos encontrar es, por demás, diversa. Pudiéndose adaptar fácilmente a cualquier espacio, ya que sirven como complemento de color.
En fin, podría decirse que los puff  tienen todas las de ganar, pues son fáciles de lavar, extremadamente cómodos, ampliamente funcionales y se los puede encontrar en infinidad de formas, siendo los más populares los que tienen forma de pera, con respaldar, las almohadas gigantes, sin forma clara, y los cuadrados.