El puff puede ser definido como un  asiento bajo, desprovisto de respaldo, de características generalmente blandas y con relleno. Según la historia, el puff ha sido  introducido en Europa durante el siglo XVIII desde Turquía que, acompañados por un cojín, constituían el elemento central de los asientos domésticos. De ahí también viene el hecho de que comúnmente se los conozca como “asiento otomano”.
Sus orígenes se pueden remontar a los pequeños bancos individuales, además de los apoyapiés que normalmente acompañaban a los sillones. Cabe señalar que los apoyapiés tallados, dorados y tapizados han sido objetos típicos del estilo decorativo Luis XV, allá por los años 1700 y 1760.
También, puede hablarse de una cierta vinculación entre la expansión de los asientos otomanos en el continente europeo y la literatura. Pues bien vale decir que dichos asientos han sido popularizados por medio del Poema Don Juan, obra de Lord Byron (1819-1824).
Según puede leerse en las grandes enciclopedias, durante la época victoriana temprana, las mujeres solían tomar sus ideas de decoración de la literatura popular, tal como ocurrió con el personaje de Don Juan, el cual sirvió de ayuda para que el asiento otomano se transformara en una pieza típica del mobiliario de estilo victoriano.
Previo al reinado de Victoria, otomano era un término usado como sinónimo de diván. Conocido además como sofá turco, el asiento otomano era en sus orígenes un asiento bajo y acolchado lo suficientemente espacioso como para que cupieran en él varias personas a la vez, y que era colocado por costumbre en los rellanos de escaleras o espacios de descanso similares. Recién al final de la estética victoriana, sería transformado en un accesorio imprescindible de los confortables rincones turcos. Pero la historia no quedaría allí.

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