Una de las cosas que no debemos dejar de lado si tenemos un puff en nuestro hogar es cómo mantenerlo limpio y en buenas condiciones. Esto es algo sumamente sencillo, pues sólo basta con limpiarlo provistos de un paño húmedo, de ese modo, nos aseguraremos la durabilidad de nuestro puff, luciendo siempre como el primer día.
Ahora bien, en caso de que accidentalmente se derramara algún líquido o alimento encima del puff, lo primero que debemos hacer es pasar un paño húmedo para retirar cualquier residuo que haya llegado a quedar. En caso que lo que haya sido derramado emana cierto hedor, lo más indicado es proveernos de algún desinfectante, por supuesto que sin cloro, para pasarlo sobre el puff con un paño mojado.
Por otra parte, en el supuesto caso de que se haya derramado ya sea líquido o comida sobre nuestro puff  sin que nosotros nos hayamos percatado de ello en el momento, hay dos opciones que podemos seguir. Por un lado, podemos proceder a vaciar el puff, quitándole la totalidad del relleno, para luego lavarlo en nuestra lavadora de ropa habitual, siempre que se trate de lona impermeable claro está; y secarlo al aire libre y volver a rellenarlo. Por el otro, podemos limpiar el puff con una esponja cargada con algún jabón neutro, sin precisar sacar el relleno,  para después pasarle un paño húmedo y dejarlo al aire libre durante un  par de horas.
Bajo ningún concepto debemos emplear disolventes de ningún tipo, blanqueadores, detergentes químicos ni productos que contengan cloro.
Además, debemos tener ciertas precauciones en el uso diario del puff. Básicamente,  no debemos colocarlo cerca de fuentes de calor o el fuego. Así como tampoco debemos  abrir los cierres, salvo que sea para el relleno o la limpieza respectiva del mismo.
Si seguimos al pie de la letra estos breves y sencillos pasos, la durabilidad de nuestro puff estará garantizada.

Imagen:

lidinhaceyrehace.blogspot.com

 

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