Origen

El puff según pasan los años

La introducción del asiento otomano en América se produjo recién hacia fines del siglo XIX, de la mano de la empresa Herter Brothers, la cual entre 1881 y 1882 fabricó una serie de muebles compuesta por un sillón individual con apoyabrazos, una silla y un asiento otomano. De esta forma, dicho conjunto estaría anticipando lo que sería tendencia luego en los diseños tradicionales del siglo XX, pues las sillas o sillones vendrían acompañados por un asiento otomano.
Los años del pop trajeron consigo una gran renovación del mobiliario, cuyo mayor exponente fue el movimiento italiano Anti-Design, el cual tuvo lugar entre los años 1965 y 1976 y que significó una verdadera rebelión contra el modernismo y el funcionalismo alemán. Dicho movimiento, se encontraba enmarcado dentro de un fenómeno más amplio al que podría llamarse la “anticultura”, en el cual se inscriben a su vez otros movimientos artísticos que utilizan nuevos materiales y que aparecen como una clara reacción contra las formas geométricas; como es el caso del movimiento de la “antiforma” o process art. El Anti-Design, al igual que tales movimientos, empleó nuevos materiales, como el acero, cromo, plástico y fibra de vidrio, así como novedosas técnicas de rellenado, que significaron una verdadera revolución en materia de sofás, puffs y sillas.
Particularmente, el pop toma el PVC, surgiendo de ese modo los sillones, almohadones y lámparas inflables. Algunos de los muebles de esa época que resultaron más novedosos son el sillón “Bocca“, la silla inflable “Blow” y el Sillón libro, dotado de estructura metálica y “páginas” plásticas.
El sillón que actualmente es conocido como fiaca, que consiste en un asiento blando y grande de vinilo relleno de poliuretano expandido, surgió también por esos años en Italia, con el Anti-Design como trasfondo, y recibía el nombre de “Poltrona sacco”. Originalmente tenía forma de “pera” y había sido diseñado entre 1968-1969 de manera conjunta por Piero Gatti, Francesco Teodoro y Cesare Paolini para la empresa Zanotta.

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Orígenes del puff: El asiento otomano

El puff puede ser definido como un  asiento bajo, desprovisto de respaldo, de características generalmente blandas y con relleno. Según la historia, el puff ha sido  introducido en Europa durante el siglo XVIII desde Turquía que, acompañados por un cojín, constituían el elemento central de los asientos domésticos. De ahí también viene el hecho de que comúnmente se los conozca como “asiento otomano”.
Sus orígenes se pueden remontar a los pequeños bancos individuales, además de los apoyapiés que normalmente acompañaban a los sillones. Cabe señalar que los apoyapiés tallados, dorados y tapizados han sido objetos típicos del estilo decorativo Luis XV, allá por los años 1700 y 1760.
También, puede hablarse de una cierta vinculación entre la expansión de los asientos otomanos en el continente europeo y la literatura. Pues bien vale decir que dichos asientos han sido popularizados por medio del Poema Don Juan, obra de Lord Byron (1819-1824).
Según puede leerse en las grandes enciclopedias, durante la época victoriana temprana, las mujeres solían tomar sus ideas de decoración de la literatura popular, tal como ocurrió con el personaje de Don Juan, el cual sirvió de ayuda para que el asiento otomano se transformara en una pieza típica del mobiliario de estilo victoriano.
Previo al reinado de Victoria, otomano era un término usado como sinónimo de diván. Conocido además como sofá turco, el asiento otomano era en sus orígenes un asiento bajo y acolchado lo suficientemente espacioso como para que cupieran en él varias personas a la vez, y que era colocado por costumbre en los rellanos de escaleras o espacios de descanso similares. Recién al final de la estética victoriana, sería transformado en un accesorio imprescindible de los confortables rincones turcos. Pero la historia no quedaría allí.

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Origen del puff

Hay puffs de diseños modernos, redondos, cuadrados, de estilo marroquí e incluso puffs para una decoración clásica, pues existe un puff para cada gusto en particular.
Vale decir que el puff supo inspirar a muchos diseñadores, y el confort que ofrece cautiva por igual a personas de diferentes generaciones, ya que puede ser utilizado como objeto de decoración para una habitación de adolescentes, o también como reposapiés para aquellos que poseen gustos más bien clásicos. De ahí que el puff se ajusta por igual a todos los gustos y necesidades.
No sólo podemos sentarnos de modo confortable en un puff, sino que además podemos colocar las piernas sobre él, para mantenerlas extendidas al mismo nivel que el sillón. Por lo general, suele estar recubierto por una tela similar a la del sofá, por lo que es fácil ubicarlo en salones de distintos estilos.
El puff es muy utilizado en la decoración oriental. El término puff es de origen árabe o turco, y designa un cojín carente de brazos y respaldo, que ha sido normalmente usado desde sus inicios en Oriente Medio y en el Magreb. Permite, por cierto, permanecer sentado de una manera mucho más cómoda, cerca del suelo, al comer de un único plato que es compartido con el resto de los invitados a la mesa.
A lo largo del siglo XIX, la decoración de las casas incorporó a los puffs, los cuales consistían en pequeños taburetes bajos, recubiertos por una tela para ocultar las patas. Pero no fue sino hasta finales de ese siglo cuando comenzó a tornarse más popular su uso.
La decoración moderna adoptó al puff como un instrumento de confort y gran estilo, aportando una nota de color y de personalidad al hogar.
Muchos diseñadores se inspiraron en el puff, al que le han dado las formas más diversas, algunas de ellas por demás singulares.